Una aproximación de mínimos a la mortalidad real
Mortalidad del lobo Canis lupus en Castilla y León en los años 2022-2025
El lobo es un depredador que paga con una elevada mortalidad sus conflictos, reales o imaginarios, con el hombre. Luis Mariano Barrientos
La información basada en datos oficiales de la Fundación Patrimonio Natural y la Junta de Castilla y León es una aproximación a la mortalidad real que soporta la especie en Castilla y León, al estar infraestimada por la dificultad de localizar los cadáveres y más aún cuando estamos ante mortalidad ilegal. La mortalidad conocida, basada en el conteo de cadáveres encontrados en el campo de forma circunstancial, constituye una estimación mínima. La mortalidad real, que incluye también la desconocida, es mayor, y muy probablemente, sustancialmente mayor.
En general, las poblaciones de lobos son muy sensibles a leves cambios en las tasas de mortalidad por persecución humana (Morales-González et al. 2025), y es importante tener en cuenta que la mortalidad por causas humanas no sólo influye en la estabilidad de la población existente, sino que también tiene consecuencias en su capacidad de recolonización de otras zonas donde la especie se encuentra ausente.
La protección de la especie con su inclusión en el LESRPE, podría haber significado una reducción significativa del furtivismo en Castilla y León
La mortalidad ilegal en Castilla y León es mayor del 50% antes de la protección y, como mínimo, del 13,4% después de la protección
Años 2022 – 2025
Durante el periodo 2022-2025, el lobo en Castilla y León no estuvo sometido a explotación cinegética ni controles de población debido a su inclusión en el LESRPE (Listado de Especies en Régimen de Protección Especial) a consecuencia de la petición de ASCEL, con lo cual está información se basa en un espacio temporal donde la especie está protegida y no existe mortalidad legal (caza y controles de población).
legalmente disminuye el furtivismo.
Algunos técnicos, políticos y gestores de la Junta de Castilla y León han sostenido recurrentemente, que la rebaja de la protección del lobo y la legalización de su caza sería una medida eficaz para evitar el furtivismo.
La información disponible y estudios científicos publicados indican que este enfoque está lejos de reducir el furtivismo y que, de hecho, tiende a agravar la situación
Año 2022*
13 de los ejemplares cuya edad ha sido posible determinar tienen entre 1 y 2 años. De los casos en que ha sido posible determinar el sexo, obtenemos una ratio de 0.7 hembras/macho (10 hembras y 14 machos).
Las causas de muerte durante este año son:
- mortalidad natural (3,7%)
- mortalidad ilegal (14,8%)
- atropellos (66,7%)
- indeterminada (14,8%)
Año 2023*
16 de los ejemplares cuya edad ha sido posible determinar tienen entre 1 y 2 años.
De los casos en que ha sido posible determinar el sexo, obtenemos una ratio de 1,5 hembras/macho (16 hembras y 11 machos).
Las causas de muerte son:
- mortalidad natural (3,7%)
- mortalidad ilegal (18,5%)
- atropellos (59,3%)
- indeterminada (18,5%)
Año 2024*
17 de los ejemplares cuya edad ha sido posible determinar tienen entre 1 y 2 años.
De los casos en que ha sido posible determinar el sexo, obtenemos una ratio de 1,4 hembras/macho (20 hembras y 14 machos).
Las causas de muerte son:
- mortalidad natural (17,1%)
- mortalidad ilegal (17,1%)
- atropellos (51,4%)
- indeterminada (14,3%)
Antes de la protección de 2021
Con anterioridad al año 2021, en un amplio periodo de años en los que el lobo fue objeto de caza legal en Castilla y León, distintos autores han aportado datos y aproximaciones para conocer la mortalidad ilegal de la especie en la región:
1997 – 2004
Blanco y Cortes señalan una mortalidad ilegal del 44,4% para una muestra de 14 lobos radiomarcados en la meseta castellana entre 1997 y 2004 (Blanco y Cortes, 2007).
2000 – 2001
Llaneza y Blanco, en Diagnóstico de las poblaciones de lobo en Castilla y León (2000-2001) indicaron que al menos el 50% del total de la mortalidad conocida era ilegal (Llaneza y Blanco, 2001).
1984 – 1988
Blanco menciona que el 51,2% de los lobos mueren de forma ilegal en Castilla y León entre los años 1984-1988, aunque “el porcentaje real podría ser mucho mayor” (Blanco, J. C. et al., 1992).
Finalmente, Barrientos señala que “de los 100 lobos muertos, 68 fueron abatidos furtivamente” en las provincias de León, Valladolid y Zamora (Barrientos, 1997).
1972 – 2011
Posteriormente (Barrientos, 2014), a partir de un tamaño de muestra más amplio con 1023 lobos muertos entre 1972 y 2011 en Castilla y León, determina que:
- 652 (63,7%) murieron por disparo
- 144 (14,1%) atropellados
- 105 (10,3%) por expolio de camadas
- 44 (4,3%) envenenados
- 34 (3,3%) por cepos
- 14 (1,4%) por perros
- 12 (1,2%) indeterminada
- 10 (1,0%) por traumatismos
- 6 (0,6%) lazos
- 1 (0,1%) por ahogamiento
- 1 (0,1%) por causa natural
y concluye que la mortalidad ilegal ascendería al 73% del total.
Algunos técnicos, políticos y gestores de la Junta de Castilla y León han sostenido recurrentemente en varios foros de opinión, que la rebaja de la protección del lobo y la legalización de su caza sería una medida eficaz para evitar el furtivismo. Este argumento parte de la premisa de que, si se permite cazar lobos, la motivación para matarlo ilegalmente disminuiría al exitir una vía legal que permitiría a los furtivos actuar. Sin embargo, la información disponible y estudios científicos publicados indican que este enfoque está lejos de resolver la lacra del furtivismo y que, de hecho, tiende a agravar la situación (Cassidy et al., 2024 y Chapron and Treves, 2016).
Conclusiones
En conclusión, en los años 2022-2025, la tasa de mortalidad ilegal en Castilla y León sería como mínimo del 13,4%, frente a más del 50% de años anteriores donde la especie era objeto de explotación cinegética, lo cual parece sugerir, en consonancia con estudios en otras poblaciones de lobos, que la gestión de la especie basada en caza legal aumentaría de forma significativa la mortalidad ilegal por furtivismo (Cassidy et al., 2024 y Chapron and Treves, 2016). La protección de la especie con su inclusión en el LESRPE, por tanto, podría haber significado una reducción significativa de la mortalidad ilegal por furtivismo en Castilla y León.
* Información basada en los informes técnico-facultativos de necropsias de los cadáveres para los años 2022, 2023 y 2024
Referencias:
- Barrientos, L. M. (2014). Furtivismo: el mayor azote del lobo ibérico. Quercus, 336: 16-24.
- Morales-González, A., H.Ruiz-Villar, M.Quevedo, A.Fernández-Gil, M.Paniw, and E.Revilla. 2026. “Patterns and Determinants of Mortality in Grey Wolves (Canis lupus).” Mammal Review56, no. 1: e70015. DOI: https://doi.org/10.1111/mam.70015.
- Blanco, J. C. & Cortés, Y. (2007). Dispersal patterns, social structure and mortality of wolves living in agricultural habitat in Spain. Journal of Zoology, 273: 114-124.
- Llaneza, L. A. & Blanco, J. C. (Coord.) (2001). Diagnóstico de las poblaciones de lobo en Castilla y León (2000-2001). Informe inédito. Junta de Castilla y León. 285 pp.
- Blanco, J. C. et al. “Distribution, status and conservation problems of the wolf Canis lupus in Spain.” Biological Conservation 60 (1992): 73-80.
- Barrientos, L. M. (1997). El lobo en la llanura cerealista castellana. Quercus, 139: 14-17.
- Cassidy B et al. (2024). Harvest of transboundary grey wolves from Yellowstone National Park is largely additive. Journal of Applied Ecology 61:2180-2193.
- Guillaume Chapron, Adrian Treves (2016). Blood does not buy goodwill: allowing culling increases poaching of a large carnivore. Proc Biol Sci 1; 283 (1830): 20152939. DOI: https://doi.org/10.1098/rspb.2015.2939.



